Queremos a los salones de juego y casas de apuestas lejos de los centros educativos

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Que en la provincia de Castellón, los salones de juego y casas de apuestas están proliferando es una realidad. Desde 2014, se han duplicado. Y ante esta evidencia, los padres y madres de FAMPA Penyagolosa de Castellón están muy preocupados por la indefensión a la que están sometidos los menores que estudian en centros cercanos a estos establecimientos. Las familias nos sumanos a la preocupación social de otros colectivos vecinales que ya han dado la voz de alarma, como los vecinos del raval Universitari en Castellón que se están movilizando para conseguir una ley más restrictiva sobre la apertura de estos locales.

La ludopatía es una problema social que está alertando ya a los profesionales y al que cada vez más están expuestos nuestros hijos e hijas. “Por eso, exigimos una ley que controle las distancias de los colegios e institutos a estos locales así como el acceso a los mismos para evitar que los menores puedan entrar en las salas de juego. Es una responsabilidad de todos, Administración, entidades sociales y familias el asegurar que nuestros hijos e hijas están protegidos ante una actividad que provoca adicción y que se puede convertir en una patología con el paso del tiempo” señala Silvia Centelles, presidenta de la FAMPA Penyagolosa.

Nuestra petición no se queda solo en que se regule la distancia de los locales de juego a los centros educativos, sino que se proteja también a los escolares de la publicidad que incentive el juego, evitando la colocación de anuncios o informaciones referentes a este asunto en las inmediaciones de los centros educativos o caminos colindantes.

“Nuestros hijos e hijas en edad escolar no tienen la madurez necesaria para entender los peligros que pueda tener el juego si se practica de una manera no controlada, así como de los procesos que pueden derivar en una adicción o patología”.

Como FAMPA Penyagolosa nos sumaremos a las propuestas de protesta que otros colectivos sociales inicien para sumarnos a la reivindicación de que se constituya una ley que regule las distancias entre salas de juego y colegios. En Madrid, por ejemplo, ya han dado la voz de alarma porque uno de cada cuatro centros de bachiller y formación profesional se encuentran a menos de 150 metros de distancia de una salón de apuestas. “Esa situación no la queremos para la provincia de Castellón”.