Más de 1.500 familias responden a la encuesta de FAMPA-Castelló sobre la educación online en el confinamiento

Los participantes reconocen el esfuerzo de los docentes y un 35% critica el alto volumen de trabajo

FAMPA Castelló lanzó una encuesta a las familias de los centros de enseñanza públicos de la provincia para detectar las dificultades derivadas de la suspensión de clases presenciales y colaborar en la búsqueda de soluciones. La iniciativa se llevó a cabo de una forma conjunta con el resto de federaciones de la Confederación Gonzalo Anaya y tiene el objetivo de atender al alumnado y garantizar su derecho a la educación. Para muchos castellonenses, la carga de trabajo es excesiva y se da más materia de la que se debería en el contexto actual.

Un total de 1.528 personas de Castelló respondieron al cuestionario para mostrar su opinión sobre los distintos temas. De la encuesta se desprende que la carga de trabajo es alta o muy alta para el 35% de las familias. Un porcentaje que asciende hasta el 60% en el caso de los hogares con alumnado en la ESO, y al 64% en bachillerato. Los resultados pertenecen fundamentalmente a personas vinculadas a los centros públicos aunque también podía participar cualquier usuario con acceso al enlace del cuestionario.

Respecto al grado de ayuda que necesitan los estudiantes para acceder a trabajo online, casi el 50% destaca que es elevado o muy elevado. Ocurre lo propio con la organización, casi la mitad de los encuestados respondió que sus hijos e hijas necesitan asistencia para organizarse las tareas. Por este motivo, una de las ideas más repetidas de los padres y madres es que no son profesores. En este sentido, muchos se ven desbordados porque no pueden o no saben ayudar a sus hijos e hijas a resolver dudas. Esta situación se agranda para las familias con niños y niñas con necesidades especiales.

El porcentaje baja en relación a los contenidos a trabajar, pues en este punto se observa que solo el 37% necesita mucha o bastante ayuda a la hora de realizar trabajo. Por lo tanto, la mayoría de los contenidos serían adecuados para que los estudiantes los realizaran de forma autónoma. Con todo, muchos encuestados señalaron que no se debería de avanzar en las materias ante la diversidad de situaciones, capacidades y ritmos.

Respecto a las plataformas de trabajo, la más popular es Web Familia 2.0, ya que más de 1.000 encuestados hacen uso de ella, seguida por Mestre a casa. De las mencionadas, la menos utilizada es Classroom. Además del contacto con los profesores y profesoras por estos canales, más del 89% lo hace a través de otras vías, el 50% utiliza el correo electrónico, Telegram y Whatsapp. Aún así, muchas familias echan en falta más videos y clases virtuales, así como un mayor contacto entre profesorado y alumnado. De hecho, algunas personas dicen sentirse abandonadas por sus centros educativos.

Sobre la beca del comedor, algunos encuestados indican que no han recibido el vale todavía debido a diversos problemas como haber introducido mal algún dato u otro tipo de errores operativos como no disponer de NIE o haber dado un número de móvil incorrecto, entre otros.

Entre las observaciones, destacan el agradecimiento y el reconocimiento a la labor y esfuerzo de los docentes. No obstante, los encuestados también aportaron sugerencias de mejora y cuestiones de descontento.

Una de las más repetidas es la dificultad de conciliación familiar y laboral. Muchos adultos, o bien trabajan fuera de casa (en algunos casos al límite de sus capacidades porque se ocupan de servicios esenciales), o bien tienen que teletrabajar, resultándoles muy difícil compartir recursos (ordenador, etc.) y tiempo con sus hijos e hijas. De hecho, más de un 85% dice tener un ordenador para acceder a los contenidos online. Sin embargo, el 30% indica que solo hay uno para compartir entre todos los miembros del hogar.

A ello hay que añadir que, según la edad de los niños y niñas, son los padres y las madres los que tienen que estar pendientes del teléfono y el ordenador para recibir las indicaciones del profesorado. Todo esto se complica con el tamaño de la familia y con las diferentes necesidades educativas y personales de cada miembro. Por eso, muchos participantes piden más empatía.

Los problemas técnicos y de recursos –como las fotocopias– y la organización por parte de los centros, son otras de las reclamaciones. Muchas personas se quejan de que hay libros de texto que se han quedado en las aulas o que existen muchos canales por los que los alumnos reciben tareas y comunicaciones. También consideran que las entregas son difíciles, ya que en muchos casos se deben hacer mediante fotografías de los ejercicios, lo que complica el trabajo y la corrección. Por otra parte, los horarios de las comunicaciones se alargan durante todo el día, en algunas ocasiones. La diversa situación de las familias y la incertidumbre y desmotivación completan la lista de observaciones.

Más de la mitad de personas que respondió a la encuesta eran familiares de alumnos en el nivel de enseñanza primaria (59,3%). Un porcentaje seguido del de la ESO (19,2%) y del infantil (17,3%). Cierran los datos bachillerato y formación profesional, respectivamente.