Día Internacional de la Lengua Materna

Hoy, 21 de febrero, celebramos el Día Internacional de la Lengua Materna, una jornada promovida por las Naciones Unidas desde hace 25 años para destacar la importancia de preservar las lenguas como herramienta fundamental para la transmisión del conocimiento, la diversidad cultural y la construcción de sociedades más inclusivas y equitativas.

La educación multilingüe no solo beneficia al alumnado, sino que también refuerza el vínculo entre educación y cultura, contribuyendo a una sociedad más cohesionada y justa.

En este contexto, la FAMPA Castelló Penyagolosa quiere poner de relieve la situación del valenciano, que se encuentra en peligro, ahora también en el ámbito educativo. Los estudios muestran que el valenciano está perdiendo presencia en el uso social, mientras que el castellano, con una hegemonía clara en los medios de comunicación y las redes sociales, se consolida como la lengua predominante entre la infancia y la juventud. Hasta ahora, la escuela pública ha sido una herramienta fundamental para garantizar que todo el alumnado, independientemente de su origen y zona lingüística, tuviera acceso a esta lengua cooficial y pudiera utilizarla en igualdad de oportunidades.

La FAMPA defiende que la enseñanza del valenciano en la escuela es una oportunidad fundamental para todos los niños y niñas, independientemente de su lengua materna. Conocer el valenciano no solo facilita la integración del alumnado en el territorio, sino que también les permite comprender mejor nuestra cultura y nuestra identidad, favoreciendo su relación con otras personas y comunidades del territorio. La escuela pública es el espacio natural donde los estudiantes pueden aprenderlo y aprovechar todas las oportunidades que ofrece para su integración social y la igualdad de oportunidades.

Sin embargo, con la nueva ley valenciana sobre la consulta de la lengua vehicular, esta igualdad se ve comprometida. La consulta generará una fragmentación del sistema educativo valenciano, además de desigualdades en el acceso a oportunidades, la creación de guetos y una reducción drástica del uso y aprendizaje del valenciano. Esto pone en riesgo la normalización y la preservación de una lengua que forma parte de nuestro patrimonio cultural e identitario.

Como alertan las Naciones Unidas, “cuando una lengua se pierde, también desaparece una parte del rico tapiz de la diversidad cultural del mundo. Se pierden oportunidades, tradiciones, memoria, formas únicas de pensamiento y expresión, y recursos valiosos para garantizar un futuro mejor.”