M. F. Enguita: “Los que ganan con la jornada continua son los que ganan de todos modos”

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El sociólogo especializado en educación, desigualdades y cambio social, y catedrático de la Universidad Complutense de Madrid, Mariano Fernández Enguita, fue uno de los principales atractivos de la Jornada sobre Tiempos Escolares organizada por la Coordinadora de AMPAs de Onda. El experto hizo un análisis sobre los efectos de la jornada escolar en el alumnado y concluyó que el sistema educativo tendría que ofrecer unos horarios más flexibles si verdaderamente se quiere conciliar la vida laboral y familiar y adaptarse a las necesidades y las diferentes situaciones que viven los niños y las niñas. Además, afirmó que, al final, “quien gana con la jornada continúa son los que ganan de todos modos y quienes pierden son aquellas personas que tienen menos recursos”.

Durante la charla, Enguita presentó varios estudios anglosajones, americanos, franceses y españoles sobre rendimiento académico, hábitos del sueño y ritmos circadianos y aseguró que no existe ningún informe o estudio científico que demuestre los beneficios de la concentración de la jornada escolar. Así, destacó que según los informes citados sobre atención y rendimiento escolar, a las 9 horas el alumnado empieza las clases con un rendimiento mediano, que aumenta a las 11 horas, vuelve a bajar a las 13 horas y sube a las 16 horas. Al respecto, el catedrático desmintió el argumento a favor de la jornada intensiva de mejorar el rendimiento cambiando las horas de la tarde por las del mediodía, porque afirmó que las horas de la tarde son un momento de poco rendimiento pero cuando el rendimiento cae en picado es a las últimas horas de la mañana, así “se pretende cambiar unas horas mediocres por unas peores todavía” apuntó.

En este sentido, también desmintió los mitos sobre el alto rendimiento durante las primeras horas de la mañana y apuntó que esta falsa percepción perjudica sobre todo a los adolescentes. Los estudios constatan que las horas de mayor de rendimiento son a media mañana y que, las primeras horas que, es cuando se suelen concentrar las materias más duras, no son tan productivas. Esto se intensifica, en el caso de los adolescentes. Enguita explicó que debido a la etapa del crecimiento en la cual se encuentran, se retrasa su reloj biológico y no son capaces de madrugar tanto, por eso, “a primera hora de la mañana parecen concentrados, pero no lo están, están dormidos” afirmó. “Si tienen hijos e hijas de 11 o 12 años que no pueden levantarse de la cama, no son vagos, son adolescentes” apuntó el experto. En esta línea, el sociólogo afirmó que el cambio de horario escolar tendría que basarse en mejoras pedagógicas y no en otras razones operativas: “si queremos mejorar el sistema educativo, a la hora de estructurar una nueva jornada escolar, tendríamos que estudiar primero como afecta el alumnado, para poder atender así sus intereses diversos y sus diferentes maneras de funcionar”.

Atención y servicios

Finalmente, también citó informes sobre el balance de la experiencia de diferentes comunidades autónomas que han adoptado la jornada continua como Andalucía, Castilla la Mancha, Murcia y Extremadura y ha apuntado que “las actividades extraescolares tienden con el tiempo a desaparecer y pierden calidad y que lo mismo pasa con el comedor escolar, puesto que baja la demanda, a la vez que se reduce la financiación, hasta que los servicios se vuelven deficitarios”. Es por eso, que “con el deterioro de los servicios de extraescolares y comedor, vemos que con la jornada intensiva los perjudicados son los niños y niñas de contextos más desfavorecidos, los que no podrán financiar actividades extraescolares de calidad y pasarán toda la tarde en el parque o delante de la televisión” apuntó Enguita.

Horarios flexibles

Para acabar, el sociólogo explicó que “no podemos decidir el horario escolar de todas las generaciones futuras, porque una vez se aprueba la concentración de la jornada, si tenemos en cuenta la experiencia otras autonomías, ya no hay marcha atrás”. “Nos hacen decidir un horario único cuando ni todas las familias son iguales, ni todo el alumnado lo es tampoco, y no todos tienen la misma facilidad para adaptarse a una única jornada, esto dependerá de cada situación y del momento que esté viviendo cada cual”. Así, Enguita ha propuesto, como solución, la organización de horarios escolares flexibles que coordinen la actividad de diferentes escuelas de barrio para adaptarse a las necesidades diversas de las familias y el alumnado. Este tipo de horario no es imposible, ha afirmado el experto, puesto que se ha puesto en marcha en situaciones excepcionales al estado español y en Italia se lleva a cabo de manera generalizada.